Varios estudios epidemilógicos publicados recientemente han demostrado que la prueba (test) de olfacción son útiles para ayudar a diagnosticar déficits cognoscitivos. Estas pruebas, son fáciles de aplicar y son muy poco costosas económicamente.

También se ha comprobado que son muy sensibles puesto que no solo sus resultados muestran alteraciones de la olfacción en Enfermedad de Alzheimer ya diagnosticas sino también en personas con alteraciones cognoscitivas incipientes que padecen (o presuntamente padecen) MCI (transtornos de alteración cognitivas leve).