En los estudios epidemiológicos sobre las causas de mortalidad se consignan cifras muy variables cuando se hace referencia a la Enfermedad de Alzheimer (EA). No existen, en la mayoría de los países normativas específicas en cuanto a la enumeración de las causas (inmediata o remota) del fallecimiento, tal como ocurre en España. 

Desde hace muchos años se debate si la cafeína (el café) es bueno o malo para el cerebro, si favorece la protección de las funciones cerebrales o las deteriora. Opiniones a favor o en contra se han publicado en los últimos tiempos. 

En los medios de comunicación se habla mucho de las terapias con “células madre” para tratar muchas enfermedades degenerativas. Este es un tema complejo que ha despertado muchas expectativas pero que está siendo muy mal enfocado y publicitado en cuanto se trata de las posibilidades de la terapia celular en las enfermedades neurodegenerativas.

 


Durante muchos años se ha venido investigando la causa de la enfermedad de Alzheimer. Conocemos muchas de las vías patogénicas por las que un cerebro normal puede llegar a degenerar y conducir a la demencia tipo Alzheimer. En realidad, la EA es lo que se denomina un síndrome: diversas causas pueden dar lugar a esta enfermedad.

El diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer se hace cada vez más importante para conseguir una mejor atención a los enfermos y sus familias. Se dedican grandes esfuerzos a la investigación de marcadores biológicos que pueden indicar el desarrollo de procesos degenerativos del cerebro que conducen a la demencia tipo Alzheimer.

Un grupo de investigadores del Instituto Cajal (CSIC) de Madrid, dirigidos por el investigador Ricardo Martínez Murillo, han demostrado que la nueva molécula ASS234 (benzilpiperidina-indolil- propargamina,) que tiene efectos dobles de inhibidor de la acetil/butiril colinesterasa y la monoaminooxidasa B (enzimas que destruyen los neurotransmisores acetilcolina y monoaminas), tiene capacidad para recuperar funciones cognoscitivas (memoria) alteradas en ratones así como para prevenir la aparición de lesiones típicas del Alzheimer. 

Un estudio australiano realizado sobre 22 pacientes de Alzheimer y 100 sujetos controles sanos mostraban muy importante incidencia de signos tempranos de degeneración macular (95% frente a 19%). Esto se explica porque, con la edad, aparecen en todas las regiones del Sistema Nervioso alteraciones de las neuronas, las células gliales y los vasos sanguíneos, así como de las relaciones normales entre ellos. Estos cambios son los que dan lugar a procesos patológicos de neurodegeneración, estrés oxidativo, depósitos de proteínas y  formación de neurotoxinas. 

La formación (o la acumulación) de péptidos amiloides en el cerebro ha sido considerada como la causa principal de la enfermedad de Alzheimer (teoría amiloidea de la EA) durante años. Sin embargo, ciertos trabajos científicos publicados en la última década han venido mostrando que estos péptidos tienen propiedades beneficiosas en la función cerebral y cumplen algunos papeles de protección de las neuronas y los circuitos cerebrales.

Desde hace más de veinte años los estudios realizados sobre el fenómeno denominado “Neuroinflamación” han llegado a la conclusión de que se trata de una de las vías más importantes para el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer.