Esta sección ha sido reestructurada en tres apartados para mayor comodidad de nuestros visitantes asiduos: “MUNDO ALZHEIMER”, que recoge noticias sobre las actividades nacionales (especialmente de las Asociaciones Patronos de la FAE) e internacionales que pueden ser de interés para aquellos implicados en la EA y otras demencias: “ACTUALIDAD CIENTÍFICA” y “LO MÁS VISTO EN LA WEB FAE”, que marca el interés prioritario de nuestros visitantes. Además, en nuestro “BLOG” se recogen comentarios más extensos, redactados por el equipo de la FAE y colaboradores externos sobre los temas más candentes de la actualidad en el campo de la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

El equipo webFAE, responsable de esta sección, está formado entre otros colaboradores, por los Drs. Mª Isabel Álvarez Vicente y Arancha Rodríguez Casado. Webmaster, Santiago Toledano. Coordinador, Dr Adolfo Toledano, Patrono FAE.

Se sabe que la ApoE4 es una variación genética directamente vinculada con el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Pero las repercusiones de la ApoE4 son distintas en hombres y mujeres. Las mujeres portadores de esta variación tienen el doble de riesgo que los hombres de padecer la enfermedad, quizá porque tienen una mayor esperanza de vida.

Existen otras diferencias según el sexo. Por ejemplo, las pérdidas de memoria son más importantes en las mujeres que en los hombres existiendo la misma carga cerebral de proteínas tóxicas.

 

Un grupo de investigadoresde la Universidad de Gotemburgo (Suecia)han desarrollado un método en el que se pretende analizar la acumulación de sustancia beta-amiloide en el líquido cefalorraquídeo y utilizarlo como modelo de diagnóstico estándar a nivel internacional, lo que permitiría un diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer entre diez y treinta años antes del comienzo de los primeros síntomas.

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de Upsala (Suecia) demuestra que hay una relación entre las quejas personales acerca de la calidad del sueño y el riesgo de padecer una demencia, en particular una enfermedad de Alzheimer.

Estudios experimentales han demostrado que la deficiencia de sueño repercute de forma considerable sobre la salud del cerebro.

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Al inverso de la enfermedad de Alzheimer, las pérdidas de memoria no son el síntoma predominante de la demencia fronto-temporal. Investigadores del University College London (Inglaterra) demostraron que las modificaciones del humor pueden ser un síntoma precursor de estas demencias que se manifiestan en general alrededor de los 50 años. Toman como ejemplo el hecho de reírse cuando algo  no es gracioso, incluso acontecimientos trágicos de su propia vida o noticias de catástrofes.

Un equipo de investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), el centro mixto UAM-CSIC y con la colaboración del Instituto de Salud Carlos III ha observado que los pacientes con Alzheimer poseen elevados niveles de proteínas y polisacáridos de origen fúngico en la sangre.

Varios estudios realizados muestran que las quejas procedentes de mujeres con avanzada edad, puede ser una señal temprana de la enfermedad de Alzheimer, trastornos del pensamiento o la memoria.

 

Un reciente estudio realizado a 1.107 mujeres de 65 años o más que no presentaban demencia al inicio del estudio y que se prolongó durante casi 20 años; analizó la evolución de memoria de los pacientes realizando una simple pregunta. ¿Siente usted que tiene problemas de memoria?, a lo que los participantes debían responder con un simple “sí” o “no”.

Investigadores del ‘American College of Physicians’ han hecho un estudio de costes de varias enfermedades, concluyendo que la más costosa es con diferencia, el Alzheimer y otras demencias.

Un estudio llevado a cabo por University of California-Irvine  (EEUU) demuestra que el Alzheimer provoca alteraciones en el sueño.

Según un estudio realizado muestra que los pacientes tratados en unidades de cuidados intensivos, entrando sin ninguna evidencia de deterioro cognitivo, abandonan las unidades con déficits similares a los observados en pacientes con lesión cerebral traumática (TBI) o una la fase inicial de una enfermedad de Alzheimer (EA).

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