1- ¿Qué actitud adoptar con los niños?
A los niños hay que explicarles la situación y el estado en que se encuentra uno de sus abuelos. Habrá que exponerlo de manera apropiada a su edad. Existen libros especialmente concebidos para explicar en qué consiste la enfermedad a niños de 5 a 12 años.
Por ejemplo, es importante aclararle a un niño pequeño, al que se le pide que se comporte correctamente en la mesa, por qué no se le dice nada a su abuelo cuando come con los dedos.
La ausencia de explicaciones podría conducir a los niños y adolescentes hacia un “rechazo» a la persona enferma a la que, sobre todo, no desean parecerse. Si no se les ofrece ninguna razón sobre el comportamiento de su abuelo/a pueden rehusar ir a verle o incluso dar de lado a la familia.
Sin embargo, si han entendido lo que ocurre, su presencia podría animar el ambiente y alegrar a la persona enferma.
2-¿Cómo respetar los derechos de cada persona?
Una de los puntos más importantes a tener en cuenta en estos casos, es el respeto recíproco de los derechos de cada persona: los derechos del niño y los del enfermo.
A veces, el enfermo agobia al niño con su atención y ternura.
Citamos un ejemplo verdadero.
Una abuela hacía la vida imposible a su nieta, siguiéndola a todas partes. Quería tomarla en sus brazos, abrazarla en todo momento. La madre tuvo la idea de enviar a la niña a casa de una de sus tías y darle a la abuela una muñeca de gran tamaño. La abuela concentra ahora su atención sobre la muñeca y su nieta puede estar en casa sin agobio.
Si el niño no vive con la persona enferma, sus visitas no deben ser muy largas. Los niños, sobre todo los pequeños, hacen ruido, alborotan, lloran, lo que puede ser bastante molesto para la persona afectada.
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