El descubrimiento de la plasticidad cerebral, es decir la potencialidad del cerebro para sustituir células nerviosas dañadas por otras y conseguir el mantenimiento de las funciones intelectuales, ha abierto la puerta a programas de “gimnasia cerebral”, para los mayores…pero también para los jóvenes.
El dicho “Su cerebro es un músculo que hay que entrenar para que no se atrofie” no tiene para ella una base científica validada por ensayos clínicos.
Recuerda que estudios con animales se ha demostrado el incremento de la plasticidad cerebral y del volumen del cerebro cuando éstos se encuentran en un entorno que puede ofrecer interacciones sociales. Lo que no se sabe es si estamos delante de una mejoría de las funciones cognitivas o solamente en un entorno con estimulaciones que antes no existía.
La mayoría de los estudios con personas de 65 años y más demuestran un efecto positivo, al menos estadísticamente significativo…que desaparece al cabo de 3 a 6 meses después de interrumpir el programa de entrenamiento.
Recuerda también un estudio canadiense sobre un colectivo de más de 11.000 participantes (Adrian Owen, Universidad de Western Ontario) con resultados beneficiosos sobre las diversas funciones cognitivas, sin generalización posible a nivel de las funciones cognitivas no incluidas en los test.
Por otra parte numerosos estudios han demostrado la incidencia beneficiosa del ejercicio físico sobre las funciones cerebrales. Así que la conclusión de Angela Sirigu es: “Para reforzar su cerebro, hay que muscular sus pantorrillas”.
(Le Monde, suplemento Sciences et Médecine, 12 de noviembre 2014)
Escrito por Jacques Selmès
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