Las placas amiloides son el resultado de la acumulación de una proteína en el espacio extraneuronal característico de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer impidiendo una correcta conexión entre las neuronas y provocando su degeneración.
Los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores del “Virginia TechCarilionResearchInstitute” en colaboración con la Universidad de Alabama (EEUU) muestran cómo dichas placas también se acumulan sobre los vasos sanguíneos del cerebro ejerciendo una constricción sobre éstos e impidiendo un flujo adecuado de sangre y, por consiguiente, un aporte insuficiente de oxígeno y nutrientes a las neuronas.
La explicación a estas conclusiones parece estar en que las placas amiloides separan unas células fundamentales para el flujo sanguíneo, los astrocitos, de la pared de los vasos sanguíneos. Esta separación se produciría porque los depósitos de amiloide forman un exoesqueleto alrededor de los vasos sanguíneos.
Los astrocitos proveen muchas funciones de apoyo, como transportar nutrientes de los vasos sanguíneos a las neuronas o deshacerse de los deshechos de éstas. También controlan el diámetro de los vasos sanguíneos para asegurar la entrega adecuada de nutrientes y oxígeno al cerebro. Parece ser que estas funciones se ven alteradas en los casos de personas con enfermedad de Alzheimer, provocando que los astrocitos se vuelvan reactivos y modifiquen muchas de sus propiedades tan necesarias para un buen funcionamiento cerebral.
A este exoesqueleto se le conoce comoamiloide vascular y ha sido posible determinar que tiene la forma de un anillo alrededor de la circunferencia de los vasos sanguíneos gracias a imágenes de alta resolución tomadas en 3D del cerebro de un ratón modificado genéticamente para desarrollarAlzheimer.
Los autores del estudio creen que podría explicar muchos de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer ya que limita el suministro de oxígeno y glucosa a las células cerebrales. Es por ello por lo que proponen más investigación en esta línea para comprobar si removiendo estos depósitos de los vasos se puede recuperar el flujo sanguíneo cerebral y mejorar por tanto las funciones de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer.
(Brain, diciembre 2015)
Escrito por: Luis García
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