Vestirse

Vestirse es una operación compleja que requiere secuencias precisas (ponerse una prenda antes que otra), necesita una correcta orientación del cuerpo, una habilidad gestual para abrocharse los botones o abrir y cerrar una cremallera.

El acto de vestirse supone:

-Una planificación de lo que vamos a hacer durante el día.

-Una evaluación del tiempo que va a hacer.

-Una elección de las prendas estrechamente vinculada con los dos elementos que acabamos de definir.

-Una gesticulación precisa.

 

Además, tenemos que saber donde se encuentran las distintas prendas: los calzoncillos y los calcetines en tal cajón de la cómoda, la falda o el pantalón en una percha en el armario, los zapatos abajo. Y por fin, sabemos cómo abrocharnos la camisa, anudar los cordones de los zapatos, manejar un cinturón, ponernos un sostén.

Son operaciones que realizamos cada día, sin que nos planteen ningún problema pero…hemos aprendido como vestirnos (y no hemos olvidado este aprendizaje). Sabemos elegir una prenda u otra prenda para que vayan «a juego» y que correspondan a las condiciones climáticas del dia o al entorno en el cual nos vamos a mover.

Ya no es el caso de la persona afectada por la enfermedad de Alzheimer. Para ella, todo se vuelve cada día mas difícil, pierde poco a poco la capacidad de elegir y decidir cuál será su vestimenta. Ya no se acuerda de donde guarda la ropa.

 

Por tanto, no es extraño que su familiar se sienta mal, con miedo a equivocarse o a sentirse perdido. Esto lo angustia, tendrá tendencia a ponerse las mismas ropas durante varios días seguidos, incluso para dormir. De esta forma evita los problemas que le puede plantear arreglarse.

 

Déjele siempre el tiempo necesario

Su familiar necesita más tiempo que Vd. para vestirse. Sus movimientos son más lentos, no domina correctamente la coordinación de sus manos, brazos y piernas. Lo que normalmente necesita 10 minutos puede alargarse hasta media hora. De nada sirve meterle prisa sino aumentar su confusión, retrasar el proceso y, a veces, desencadenar una reacción violenta o agresiva. Al verse incapaz de realizar esta tarea, su familiar puede gritar, llorar, agitarse e incluso, intentar pegarle. Si Vd. tiene prisa, pide a otra persona que le ayude o retrase el momento de vestirle.

Evite que su familiar tenga que elegir

A medida que evoluciona la enfermedad de Alzheimer, la elección se hace más difícil hasta resultar imposible. Cuando su familiar empiece a darse cuenta de esta dificultad puede negarse a vestirse o ponerse siempre la misma ropa. Vd. tiene que elegir en su lugar y proponerle elecciones sencillas.

Disponga las prendas en el orden en que vaya a ponérselas

Felicite siempre una vez vestido

Es muy importante para su seguridad y autoestima. Es importante para él, pero también para los demás miembros de la familia, los vecinos y los amigos. Una vez vestido, llévele delante del espejo y coméntele: «¡Qué guapo estas ¡Qué bien vas vestido hoy!!»

 

Cuando su familiar rechaza vestirse

Es la forma que su familiar ha elegido para decirle que algo pasa, para llamar su atención.

Guarde la calma,intente saber por qué ocurre esta reacción de rechazo:

  • Su familiar no recibe de su parte la ayuda correcta. Hay operaciones que les parece imposibles de realizar;
  • No le gusta el vestido;
  • La temperatura de la habitación es baja y el no quiere quitarse la ropa de dormir;
  • Está previsto en el curso del día un acontecimiento (paseo, visita de un amigo, consulta del médico) y su familiar lo rechaza. Pueden existir varias otras causas. Solo Vd. puede detectarlas.

En todo caso, no le fuerce: acaríciele, cálmele… y vuelva a intentarlo más tarde.

 

¿Cómo vestirle en la silla de ruedas?

Por cuestiones de seguridad y comodidad se recomienda:

– Mangas ajustadas para evitar que la prenda se enrede en las ruedas.

– Faldas largas para las mujeres. Estas faldas caen con facilidad sobre las rodillas cuando están sentadas.

– Zapatos bajos que se ajusten bien y con suelos antideslizantes.

– Chaquetas, abrigos cortos para que su familiar no tenga que sentarse sobre ellos.

 

¿Cómo escoger la ropa?

A eliminar

  • Todo lo que sea inútil como corbatas, cinturones y accesorios.
  • Las ropas difíciles de poner.
  • Vestidos que se abrochan por detrás.
  • Cierres del cinturón difíciles de manejar.
  • Vestidos con botones múltiples y pequeños.
  • Zapatos de cordones.
  • Ropas estrechas o medias (difíciles de poner)
  • Pijama con cordones…

 

A elegir

  • Ropas fácilmente lavables que no necesitan plancha.
  • Ropas fáciles de poner:
  • Donde se distingan claramente la parte delantera de la parte trasera.
  • Que se abrochen por delante
  • De una sola pieza
  • De una talla ligeramente superior a la de su familiar para que sean más fáciles de poner. Si ha perdido peso, elija dos o tres de sus prendas y arréglelas.
  • Cierres sencillos: grandes botones o broches de presión, cinturón elástico ajustable, cierres con velcro, tirador para cremalleras (atar un cordón de plástico transparente al agujero del tirador de la cremallera. Tirando del lazo, se cierra la cremallera).

 

Para una mujer

  • Usar sostenes que se abrochan por delante
  • Remplazar los “pantis», difíciles de poner, por medias sin talones
  • Elegir una braga que se puedan poner y quitar fácilmente
  • Usar faldas cruzadas

 

Para un hombre

  • Olvidarse de las corbatas, de los cuellos que aprietan y de camisas ceñidas
  • Usar camisetas, chándal, sudaderas, jerséis con cuello en V

 

Calzado y zapatillas

  • Eliminar zapatos y zapatillas que puedan favorecer los resbalones, en particular los que no sujeten totalmente el pie (chanclas)
  • Elegir calzado y zapatillas con suela antideslizante
  • Comprar zapatos sin cordones tipo mocasín
  • Elegir zapatos y zapatillas que no hagan ruido en sus idas y venidas nocturnas.

 

¿Cómo reorganizar el armario?

A lo largo de los años, tenemos tendencia a aumentar el contenido del armario, incluso con ropa que ya no nos ponemos más. A vosotros mismos nos cuesta encontrar lo que buscamos.

Para su familiar y para Vd. más vale realizar una supervisión del armario según las reglas siguientes:

-Deje únicamente 2 o 3 prendas que su familiar le guste llevar. Cámbieselas en función de la época del año.

-Intente que todas las prendas quepan en el armario para evitar desplazarse del armario a la cómoda, a la estantería del vestíbulo, etc.

-Reserve una estantería para las medias y calcetines, otra para los calzoncillos y las bragas.

-Los zapatos y zapatillas puedan colocarse en la parte baja del armario.

-Lo ideal es que cada prenda sea visible directamente sin necesidad de abrir uno o varios cajones; incluso para ayudarle a identificarlas, puede pagar pequeños carteles o pegatinas con el dibujo de las distintas prendas.

-Señale el armario colocando un cartel con el dibujo de una prenda de vestir. Este cartel debe ser de tamaño grande (por ejemplo 20 cm x 30 cm) con la representación de una prenda cuya interpretación no lleva a dudas.

 

Además de facilitar la selección de los vestidos y prendas, la supervisión del armario presenta dos ventajas adicionales:

– A veces, el familiar se levanta durante la noche, quiere salir de casa, abre el armario y saca prendas. Si las prendas son pocas, es más fácil recogerlas.

– El armario también puede servir a su familiar para esconder objetos, alimentos.

 

Una revisión periódica es útil y más fácil de realizar cuando el contenido ha sido seleccionado.

No olvide revisar el armario en el cambio de estación.

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Usar el servicio o baño

Ir al servicio no es tan simple. Para su familiar afectado por la enfermedad de Alzheimer puede resultar una prueba imposible de superar.

 

¿Cómo facilitarle esta actividad?

Acondicionar correctamente el servicio

Es un paso imprescindible por que a medida que evoluciona la enfermedad, su familiar tendrá más dificultades.

1. Quitar o inmovilizar el cerrojo para evitar que su familiar quede encerarlo.

2. Indicar claramente la puerta con un cartel llevando el dibujo de la taza del inodoro.

3. Despejar el acceso al cuarto de baño: quitar sillas, felpudos, objetos que pueden demorar la llegada de su familiar.

4. Dejar una luz encendida para que pueda su familiar tener acceso fácil durante la noche : luz en el pasillo, luz en el servicio.

5. Poner barras laterales que permitan a su familiar sentarse y levantarse con facilidad (chequear previamente que su altura sea apropiada).

6. Acondicionar, si es necesario, el inodoro con un asiento mas elevado ( ver en las tiendas de material ortopédico y médico).

7. Quitar el felpudo del cuarto de baño si lo hay.

8. Chequear que estén los utensilios necesarios.

 

Evaluar la movilidad de su familiar

Muchos ancianos no se mueven tan rápidamente como nosotros. Sufren artrosis, dolor de cadera, deformaciones de las articulaciones, de los pies lo que reduce su movilidad. También, ciertas zapatillas no toman bien el pie y obstaculizan la marcha.

Vd. tendrá que tener en cuenta el tiempo necesario para que su familiar se desplace hasta el servicio para no evitar fugas antes de llegar.

 

Conocer su capacidad para desvestirse y para vestirse

Puede ocurrir fugas porque su familiar, al llegar al cuarto de baño, no tiene la velocidad necesaria para desvestirse. En este caso hay que:

– decirle que se desabroche bien el pantalón, que se suba la falda, etc. y ayudarle;

– seleccionar vestidos que facilitar esta operación.

 

Disponer el material de aseo para facilitar su uso

– Papel higiénico en un sitio bien visible y fácil de acceso (si se usa un rollo, corte varias hojas lista para usar).

– Indicar con un cartel donde esta la cadena, el mando de la cisterna.

– Si hay un lavabo, disponer de jabón y una toalla pequeña

Tomar un Baño o Ducha

Tomar un baño o una ducha representa una serie de operaciones complejas para su familiar. Es necesario desnudarse, llenar la bañera o abrir el grifo adecuado del baño o de la ducha, lavarse, aclararse, secarse y volverse a vestir.

Así que no es sorprendente que él lo rechace con frecuencia. La insistencia por parte de usted puede desencadenar una reacción agresiva.

Por otra parte, cada uno de nosotros ha desarrollado una conducta automática de sus hábitos higiénicos. Los hay que prefieren bañarse, otros ducharse, unos se bañan por la mañana y otros por la noche.

Básese en los hábitos anteriores de su familiar para crear una rutina de baño o de ducha: siempre a la misma hora, siempre siguiendo las mismas fases sucesivas. Sepa que un baño diario no es siempre necesario.

 

Fase de preparación

Es importante que todo este preparado antes de decir a su familiar que va a tomar un baño o una ducha.

– Prepare el material de aseo colocando todo como siempre y bien visible:

  • jabón (es más fácil utilizar jabón líquido en un dispensador),
  • cepillo de dientes, pasta de dientes, vaso para el agua,
  • máquina de afeitar,
  • toalla.

– Prepare su ropa de día o de dormir para ayudar a vestirle, prenda a prenda ya finalizado el aseo.

– Prepare la bañera antes de que entre en el cuarto de baño:

  • Evite llenarla. Demasiada agua le puede asustar;
  • Controle la temperatura del agua a fin de evitar que esté demasiado caliente y le queme: si Vd. utiliza un termómetro de baño, la temperatura del agua debe ser de 37º.
  • Evite el gel o la espuma de baño

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Aseo e higiene personal

Al inicio de la enfermedad de Alzheimer, su familiar podrá todavía cuidarse el mismo. Pero poco a poco, manifestara un descuido progresivo y tendrá, día tras día, mas dificultades para realizar estas actividades necesarias a si aseo personal:

– Pierde el deseo de estar presentable.

– Es más fácil no lavarse que hacer frente al conjunto de operaciones y de elecciones que presenta un baño o una ducha.

– Ha perdido la noción del tiempo y para el una semana equivale a un día.

 

El papel del cuidador es fundamental para que el familiar pueda desarrollar las tareas de aseo personal con el objeto de:

– Conservar su dignidad y su autoestima.

– Prevenir la aparición de enfermedades, en particular infecciones que puedan empeorar su estado.

 

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Alimentación sana y adecuada a su estado

La desnutrición y la perdida de peso son habituales en el curso de la enfermedad.

Irónicamente, los pacientes con EA tiende a comer menos justo cuando requieren una nutrición de alta calidad para una buena salud general y para cubrir sus necesidades energéticas, que a menudo se incrementa al avanzar la enfermedad. Las personas con la Enfermedad de Alzheimer, llegan a la malnutrición por distintas razones.

 

En los primeros estadíos, el deterioro de la memoria y de¡ juicio puede interferir con la compra, almacenamiento y cocinado de la comida. Los miembros de la familia a menudo no reconocen estos cambios tempranos y sutíles en el comportamiento y pueden no ser conscientes de que la persona con Alzheimer no está comiendo de forma regular y saludable.

Mucha gente con EA, declara que tiene dificultades para oler y saborear la comida. Algunas veces el difícil para ellos distinguir una comida de otra. Pueden ya no disfrutar las comidas que antes eran sus favoritas, así que comen menos.

 

 

 

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Las comidas

A medida que la enfermedad progresa y la memoria disminuye, la hora de la comida se hace más problemática. Ahora bien, una buena alimentación, bien equilibrada, es indispensable para prevenir las infecciones, las lesiones cutáneas y una debilitación con pérdida de peso.

Esta buena alimentación interesa a los dos: al familiar, por los motivos que han sido expuestos, y a Vd., para que pueda tener éxito en el esfuerzo cotidiano que realiza.

1 ¿Qué hacer?

1.1. Organice sus comidas como una rutina

Utilice un mantel y platos de plástico, de color diferente para que los distinga bien.

Reduzca los cubiertos al mínimo indispensable y dé le los adecuados sucesivamente en función de la comida: la cuchara sopera con la sopa, el tenedor y el cuchillo con la carne, la cucharilla con el postre.

Trate de encontrar platos con ventosa para que no los pueda volcar, utilice un bol mejor que un plato.

Póngale un babero que se abroche detrás del cuello.

Hágale comer siempre a la misma hora, en el mismo entorno.

Si la cocina es suficientemente grande, es una habitación conveniente (con suelo fácil de limpiar) y Vd. podrá vigilarle mientras se ocupa de cocinar.

Póngale los platos de manera sucesiva, nunca juntos.

Procure alrededor de él un ambiente de calma. No le fuerce. Trate de persuadirle amigablemente.

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Reglas generales para realizar las ABVD

Existen reglas generales que debe seguir el cuidador para que se desarrollen con éxito las actividades básicas de la vida diaria.

 

Regla 1: Organice las actividades básicas de forma «rutinaria»

Cada uno de nosotros crea, a lo largo de su vida, una rutina en el desarrollo de las actividades básicas diarias:

– solemos comer cada día a la misma hora y en el mismo lugar (comedor, cocina)

– nos aseamos según un orden casi ritual. Por ejemplo, Juan, al levantarse, empieza por lavarse la cara, afeitarse, tomarse una ducha y peinarse. Juan ha creado su rutina personal y la sigue cada día.

Vd. sabe que su familiar pierde poco a poco la memoria y que es incapaz de aprender nuevos comportamientos. La única solución es echar mano a una rutina precisa (la suya) para el desarrollo de las actividades tales como comer, lavarse, vestirse, etc.

 

En este caso, la rutina se define como hacer:

– las mismas cosas,

– en el mismo orden,

– en el mismo sitio,

– y a los mismas horas.

Esta regla es el secreto del éxito.

 

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Actividades básicas de la vida diaria

Las «actividades básicas de la vida diaria» (ABVD) son estrechamente vinculadas a los cuidados personales: (asearse, vestirse, ir al aseo, comer…)

Son actividades que realizamos todos los días y que responden a una «rutina» personal que cada uno de nosotros ha creado a lo largo de los años. Tenemos la costumbre de comer a la misma hora, nos aseamos siempre en el mismo orden (por ejemplo, lavarse los dientes, lavarse la cara, afeitarse, peinarse).

Son actividades básicas que realizamos sin la ayuda de nadie porque somos autónomos.

 

¿Qué supone el buen desarrollo de estas actividades en una persona normal?

El primer paso es el aprendizaje. El niño aprende de sus padres como lavarse, como utilizar  cubiertos y no comer con los dedos,  como usar el servicio. Incluso aprendemos a manejar artilugios eléctricos: depiladora, máquina de afeitar…

Sabemos dónde se encuentran las cosas, para qué sirven las distintas habitaciones de la casa  (el cuarto de baño, la cocina, el servicio).

Realizamos sin problemas y casi sin pensar la mayoría de estas actividades. Son casi automáticas y nos parecen simples en su ejecución, aunque en realidad, se necesitan secuencias sucesivas para realizarlas.

 

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Como actuar

Las “actividades  de la vida diaria» son  actividades que realizamos todos los días y que responden a una “rutina» personal que cada uno de nosotros ha creado a lo largo de los años. Tenemos la costumbre de comer a la misma hora, nos aseamos siempre en el mismo orden (por ejemplo, lavarse los dientes, lavarse la cara, afeitarse, peinarse).

También incluyen actividades que desarrollamos de forma casi automática: conducir el coche, utilizar el teléfono, gestionar las cuentas del hogar…

Son actividades básicas que realizamos sin la ayuda de nadie porque somos autónomos.

Mientras estemos capacitados para desarrollar estas actividades no  necesitaremos ninguna ayuda.

Las cosas cambian cuando interviene la enfermedad de Alzheimer.

 

5 consejos generales para facilitar a su familiar el conjunto de estas actividades

  • Consejo 1: Darle tiempo

Es fundamental, una persona con Alzheimer necesita mucho más tiempo que una persona normal de la misma edad para realizar cualquier actividad

 

  • Consejo 2: Ayudarle pero no substituirse a él.

El cuidador no debe realizar la actividad en lugar de su familiar , sino con él.

 

  • Consejo 3: Organizar su vida según la rutina habitual

Lo mejor es seguir haciendo lo que siempre ha hecho. Hay que evitar cambios o modificaciones importantes en la vida diaria.

 

  • Consejo 4: Olvidarse de razonar o buscar argumentos lógicos para modificar el comportamiento de su familiar.

No discuta con él. Evite las situaciones de confrontación.

 

  • Consejo 5: Siempre felicitarle al final de la actividad.

Es fundamental para su autoestima.

 

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La vida sexual

“Ya no le desea, él tampoco. Por el contrario, otras veces, le persigue por todas las habitaciones y le acosa. No hace el amor como antes; su comportamiento ha cambiado. Tiene actitudes chocantes en público; intenta abrazar o tocar a otras personas»

La sexualidad forma parte del comportamiento humano, y representa uno de los pilares en la vida de la pareja. Hoy en día se comprende mejor que las personas mayores también tengan derecho a su vida sexual. No se acaba a los 65 años. ¿Qué sucede cuando un miembro de la pareja está afectado por la enfermedad de Alzheimer?

  • Consejo 1: Seguir como antes…cuando es posible
  • Consejo 2: Dormir juntos si es habitual…hasta que sea imposible
  • Consejo 3: No considerar a los cambios en su comportamiento sexual como una señal de desamor
  • Consejo 4: Prepararse a manifestaciones sexuales inapropiadas en público
  • Consejo 5: Pensar en su propia pareja

Contenido:

  1. ¿Qué consecuencias tiene la enfermedad sobre la sexualidad?
  2. ¿Hay que dejar de hacer el amor?
  3. ¿Sería mejor dormir en habitaciones separadas?
  4. ¿Cómo reaccionar a los cambios en su comportamiento sexual?
  5. ¿Cómo reaccionar en caso de manifestaciones sexuales inapropiadas en público?
  6. ¿Qué hacer cuando su familiar tiene relaciones sexuales con otra persona en el marco de una residencia?
  7. ¿Qué pasa con su propia pareja?

 

1- ¿Qué consecuencias tiene la enfermedad sobre la sexualidad?

En la mayoría de los casos existe una disminución del deseo y de la actividad sexual por parte de la persona afectada. La apatía también se extiende a la sexualidad. Su familiar pierde las motivaciones sexuales que le empujaba a hacer el amor.

Es más inhabitual enfrentarnos a un aumento de los mismos: masturbaciones, acoso al cuidador, gestos obscenos, etc.

Su familiar sigue teniendo necesidades sexuales, pero su desorientación y su desinhibición social hacen que las manifieste cuando y donde no debe.

Estos cambios no se relacionan con la edad, el sexo, la duración de la enfermedad, la duración del matrimonio o la importancia del déficit de la memoria. Parece ser que están vinculados con un déficit emocional, una reducción de las actividades y trastornos del humor.

Hay que entenderlos como una consecuencia de la enfermedad.

Tampoco hay siempre necesidad de llegar al acto sexual. Tóquele, acaríciele, abrácele, multiplique los contactos sexuales (cójale de la cintura, de los hombros…). Estos contactos le tranquilizarán, le calmarán y le demostrarán que Vd. le ama.

 

2-¿Hay que dejar de hacer el amor?

Si Ud. se plantea la pregunta es que todavía hay con su cónyuge o compañero una vida sexual activa que satisface a los dos. En la medida de lo posible hay que continuar la vida sexual de la pareja.

El acto de hacer el amor con su pareja habitual sigue siendo para él o ella un placer muy importante, acceda a su deseo.

Si hay una disminución del deseo por parte de vuestra pareja, no se debe considerar como una falta de amor. Es consecuencia de la enfermedad.

 

3-¿Sería mejor dormir en habitaciones separadas?

No sistemáticamente.

Si los dos tenéis la costumbre de dormir en una cama matrimonial, se puede seguir así…hasta que sea imposible.

Ocurre el momento en la evolución de la enfermedad en el que predomina el insomnio de su pareja, sus despertares nocturnos incluso su agitación.

El cuidador necesita descansar. Cuando estas circunstancias existen, mejor dormir en una habitación distinta.

 

4-¿Cómo reaccionar a los cambios en su comportamiento sexual?

La disminución de memoria afecta también al comportamiento sexual. Su familiar puede querer hacer el amor varias veces al día y someterle a un verdadero acoso sexual.

Puede no acordarse de las secuencias habituales que han construido juntos, Vd. y él, cuando hacen el amor. Puede olvidar las caricias preliminares y centrarse sólo en el acto sexual.

Puede olvidar si él es el hombre o la mujer, volverse pasivo si era activo o a la inversa.

La pareja no debe huir de estos nuevos comportamientos sexuales. En la medida de lo posible, hay que satisfacerlos. Hay ciertas cosas que Vd. podrá aceptar, y otras que no.

Recuerde Vd. que su familiar no lo hace a mala intención, sino que actúa en respuesta a impulsos que ya no controla.

 

5-¿Cómo reaccionar en caso de manifestaciones sexuales inapropiadas en público?

Su familiar se pasea en ropa de interior o se desviste en público.

Esto no es exhibicionismo, simplemente ha olvidado la importancia y la significación social de estar vestido.

Si se presenta esta situación no reaccione bruscamente, condúzcale a su habitación para que se vista o se ponga el pijama.

Explique a la gente que le está viendo que se trata de una consecuencia de la enfermedad. Pero ¡cuidado!, algunos comportamientos como el rechazo a que Vd. u otros extraños le aseen, pueden traducirse en un sentimiento de incomodidad al mostrarse desnudo.

 

  • Su familiar intenta tocar, abrazar o acariciar a una persona extraña

 

Esta actitud puede denotar el establecimiento de una relación afectiva con la persona, sin connotaciones sexuales.

Aunque puede que su familiar haga proposiciones sexuales o tocamientos a una persona que no es su pareja (incluso si está presente).

Es un comportamiento que puede ser muy vergonzoso para todos, menos para él, que no se da cuenta que ha olvidado las convenciones sociales.

No considere estos gestos como una negación de las relaciones personales que mantienen juntos.

¿Cómo enfrentarse a esta situación?

  • Cálmelo, acarícielo, háblele.
  • Condúzcale a otra habitación.
  • No le regañe.
  • Propóngale una actividad de sustitución.

Explique a esa persona que ha sido objeto del deseo de su familiar que su actitud es debida a la enfermedad de Alzheimer.

 

  • Su familiar se masturba.

Esto lo hace porque obtiene un placer asegurado. Si lo hace en la intimidad, déjele hacer. Si lo hace en público, condúzcale amablemente a su habitación y explique a los demás que su familiar padece la enfermedad de Alzheimer.

 

6-¿Qué hacer cuando su familiar tiene relaciones sexuales con otra persona en el marco de una residencia?

En una institución, su familiar puede buscar establecer una relación sexual con otra persona de la residencia. Sea comprensivo.  Esto no atenta a la afección que tenía por su padre o madre, ni a la afección que le tiene a Vd.

 

7-¿Qué pasa con su propia pareja?

Vd. es el cuidador o la cuidadora: piense en su propia pareja

Vd. es la hija, el hijo, la nuera del enfermo al que cuida y tiene su propia vida en pareja.

Sepa que, en situaciones de estrés, el deseo y las necesidades sexuales decaen. Y cuidar a un familiar con Alzheimer genera muchas situaciones estresantes (incluso cuando él o ella irrumpen de noche en la habitación de la pareja).

  • Hable abiertamente del problema con su pareja.
  • Protege su intimidad (cierre la puerta de su habitación antes de hacer el amor).
  • Olvídese de los problemas que le plantea su familiar en los momentos de intimidad con su pareja.
  • Sopese los pros y los contras antes de llevar a su familiar a vivir en su casa.

 

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Las 10 reglas de oro del cuidador

Vivir las 24 horas del día y de la noche con un familiar afectado por la enfermedad de Alzheimer es una prueba para la que ninguna persona está preparada.

Estos diez consejos le servirán como reglas de oro para “capear» con éxito las situaciones que se le van a presentar.

Léalas detenidamente.

No intente aplicarlas todos a la vez. Elija el o los consejos que mejor le parecen adecuarse con la situación actual.

 

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