En un estudio multicéntrico en el que fueron participaron 372 personas, se evaluó la relación entre la actividad física, el rendimiento cognitivo y la autonomía funcional de los participantes. También se evaluó la cantidad de amiloide cerebral y proteína tau en líquido cefalorraquídeo. En el estudio, se establecieron dos grupos caracterizados por aquellos que realizaban actividad física frecuente y los que no llevaron a cabo actividad física frecuente (en relación a las recomendaciones que establece la organización mundial de la salud).
Uno de los hallazgos más significativos del estudio, fue que los participantes portadores con la mutación genética del grupo que llevaba a cabo actividad física frecuente, evidenciaron mejor rendimiento cognitivo y funcional en comparación con el grupo de los que no llevaron a cabo actividad física. Además de ello, se evidenció correlación entre la actividad física y cantidad de beta amiloide en líquido cefalorraquídeo. En esta misma línea, el inicio de los síntomas y el diagnóstico de demencia se realizó hasta 15 años más tarde en el grupo de quienes realizaban ejercicio físico acorde a las recomendaciones de la organización mundial de la salud en comparación al grupo que no realizaba ejercicio físico acorde a estas mismas recomendaciones.
Os dejamos el enlace al estudio completo: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6322213/
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