Uno de los efectos más peligrosos de la enfermedad del Alzheimer es el vagabundeo.
Según algunos estudios un 60% de los enfermos de Alzheimer sale de casa sin que su cuidador lo sepa. La gran mayoría de los enfermos de Alzheimer deambulan o vagan sin rumbo y sin razón aparente.
A todos nos distraen los ruidos, las conversaciones de la gente, etc. En el caso de las personas mayores, sobre todo si tienen deterioro cognitivo, los efectos de distracción de estos estímulos son todavía más significativos. Si se eliminan potenciales elementos de distracción (por ejemplo, una televisión encendida cuando se está intentando conversar con la persona), la capacidad para enfocar o atender de la persona con limitaciones cognitivas o con limitaciones sensoriales (visuales o auditivas) puede mejorar de manera significativa.
Evitar lo desconocido.
Resulta de gran utilidad evitar la presencia de estímulos desconocidos o no habituales (por ejemplo: ruidos, la presencia de varias personas desconocidas, etc.) no sólo porque distraen a la persona, sino porque pueden provocar en ella sentimientos de inquietud.
Utilizar señales facilitadoras de comportamientos y capacidades.
El ambiente debe servir como elemento que permita aumentar la probabilidad de que la persona mayor utilice capacidades mentales residuales y aporte señales que permitan completar las cadenas de pensamientos. La memoria tiende a ser mejor cuando se utilizan objetos o pistas que aceleran el recuerdo o el reconocimiento. Por ejemplo: para una persona mayor con deterioro cognitivo, resulta adecuada la colocación de un cartel con un dibujo en la puerta del baño que ilustre un aseo. Es probable que si no se pusiese ese cartel la persona deambularía por la casa, sin saber muy bien a dónde ir. También se puede mejorar la orientación temporal de las personas con deterioro cognitivo con la colocación de relojes y calendarios en lugares visibles. La disposición de una lista al lado del teléfono con números que la persona pueda necesitar en un momento determinado (bomberos, policía, teléfonos del trabajo, de domicilios de familiares, de vecinos, etc.) puede ser asimismo de ayuda.
Objetos, posesiones personales y estímulos tales como sonidos, imágenes y texturas pueden ser mucho más efectivas para ayudar a la memoria que conversaciones «abstractas» sobre sucesos o situaciones pasadas, que únicamente generan confusión en la persona mayor.
Cuando se organiza el entorno se debe prestar atención a aquellas cuestiones que pueden redundar de manera positiva en las capacidades sensoriales de las personas mayores: evitar luces que deslumbren, evitar demasiada o poca luz, utilizar colores que realcen el contraste de elementos que se consideren importantes (por ejemplo: los pomos de las puertas, el inodoro, etc.), mirar a la persona directamente cuando se hable con ella, evitar los ruidos de fondo o que conversen varias personas a la vez, etc.
Procurar evitar cambios bruscos en el ambiente.
El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria contribuyen a que las personas mayores se sientan más seguras y se desenvuelvan con más independencia en su entorno habitual. Por ejemplo, si las rutinas cotidianas como levantarse de la cama, comidas etc. se hacen a la misma hora, se ayudará a la persona a anticiparlas y a que participe en ellas en la medida de sus posibilidades. Cuando se deba cambiar la rutina (cambios de medicación, de domicilio, etc.), se debe informar a la persona y hacer que se sienta segura sin grandes explicaciones.
Estas recomendaciones son especialmente útiles cuando la persona presenta deterioro cognitivo. Respecto a las relaciones sociales o a las actividades en las que pueden verse implicadas más personas (ir de compras, ir al médico, etc.), conviene tener en cuenta que grandes grupos de gente o personas que estén realizando actividades no habituales para la persona mayor (por ejemplo, cantar, bailar, etc.), pueden provocar que se sientan incómodas, confusas, se desorienten, se inquieten, etc. Una persona puede desenvolverse de manera efectiva en grupos reducidos (dos, tres personas).
Esto es importante para que el cuidador lo tenga en cuenta, por ejemplo, cuando organice reuniones familiares, salidas al médico o salidas de compras (tratar de hacerlo en un horario en el que previsiblemente se encuentre menos gente).
En junio pasado se publicó en el portal Casadomo1 un artículo sobre el Internet de las cosas, en el que dice que la Comisión Europea ha realizado una consulta sobre los dispositivos inteligentes conectados para determinar qué marco se necesita para su implantación.
Cambiar las ideas negativas en otras positivas. Para poder utilizar esta manera de reducir el estrés y las ideas irracionales, se recomienda que haga lo siguiente:
Vd., como cuidador, debe preguntarse: ¿Qué quiero conseguir utilizando alguna de estas formulas?
Fórmula 1
Por ejemplo, si está Vd. muy tenso/a, no come y/o no duerma demasiado bien y tiene ideas negativas (“no creo que le esté ayudando bien»), utilice la fórmula 1 “La relajación» todos los días, siguiendo las pautas que aparecen en el capitulo anterior.
Fórmula 2
Si lo que desea es quitarse de la cabeza ideas negativas y repetitivas, utilice la fórmula 2 “Cambiar las ideas negativas en positivas».
Fórmula 3
Si se siente algún día tan incapaz de tomar decisiones o no puede ver soluciones nuevas para los problemas que se le presenten, utilice la fórmula 3 “Solución a los problemas».
Fórmula 4
Si un día se siente particularmente cansado/a, tenso/a y/o muy triste y le cuesta más tener que enfrentarse a las exigencias de la vida diaria, utilice la formula 4 “Visualización». Le permitirá, como si estuviera en el cine, hacer un recorrido mental de lo que va hacer ese día, para así, más tarde poder hacerlo.
Fórmula 5
Si nunca ha cuidado a un familiar enfermo de Alzheimer, si no tiene experiencia, utilice la fórmula 5 “El ensayo preliminar» para ensayar los pasos a seguir con su familiar antes de estar realmente con él.
Fórmula 6
Si tiene Vd. que pasar por situaciones que le van a provocar estrés y quiere evitar las consecuencias (físicas y psicológicas), utilice la fórmula 6 “Afrontar las situaciones de estrés sin sufrir las consecuencias».
Afrontar situaciones de estrés sin sufrir las consecuencias
Pero, ya que el estrés, la angustia, la ansiedad, son los factores más debilitadores del rendimiento en el cuidador, Vd. ha de aprender a rentabilizar su trabajo con el familiar y “sacarle más partido» a su vida diaria junto a él, utilizando en positivo el propio estrés a través de un modelo llamado “Autocontrol del estrés».
Permite enfrentarse a situaciones que provocan estrés sin sentirse dañado física o psicológicamente por ellas.
Siga las siguientes pautas:
Etapa 1
Relájese.Cierre los ojos, relaje los músculos y respire profundamente varias veces seguidas. Imagine que su cuerpo está flotando en el agua. Se siente muy tranquilo. No hay nada que le molesta.En su cabeza sólo caben tres palabras: PAZ, TRANQUILIDAD Y SOSIEGO. (Repítalas interiormente varias veces). Ahora mueva suavemente los pies y manos. Abra los ojos despacio.
Etapa 2
Ahora, escriba en un papel situaciones que le producen estrés, empezando por las menos estresantes a las más estresantes.Por ejemplo:
Jugar con su familiar
Darle de comer
Hablar con otros familiares
Seguir yendo a la oficina
Enterarme de la muerte de un enfermo de Alzheimer
Etapa 3
Cierre los ojos, respire profundamente y piense en todas las cosas negativas que ha escrito en el papel. Céntrese en los pensamientos negativos.Piense en la enfermedad,Piense en la muerte.
Etapa 4
Relájese; respire profundamente. Imagine momentos muy agradables en su vida que hayan ocurrido recientemente. Dígase a sí mismo que se siente muy contento de ver vivo y tranquilo a su familiar. Respire más profundamente e imagine que va andando por el campo, el sol brilla y hay flores de muchos colores. Huele muy bien.
Poco a poco, sentirá como disminuye su ansiedad y se dirá: “He soportado en mi vida acontecimientos negativos y he sabido salir adelante». “Sólo pienso en lo que es bueno para mi enfermo y para mi familia». “Soy capaz de resolver cualquier problema que se presente por muy difícil que sea». Finalmente, este proceso mental debe aplicarlo a la vida real.
Horas dedicadas al cuidado
Más de 6 horas al día: el tiempo que el cuidador dedica al cuidado informal de su familiar
Es lo que revela el estudio mundial del impacto económico de la enfermedad de Alzheimer publicado en el número de enero 2013 por A. Wimo y colaboradores. Los autores hacen una revisión exhaustiva de la literatura internacional e identifican las categorías siguientes según el tipo de cuidados informales proporcionado al familiar.
A las actividades básicas de la vida diaria, el cuidador dedica una media de 2 horas/día (de 1,1 a 3 horas/al día) para asear, bañar, vestir y mantener una higiene corporal correcta (resultados obtenidos de 10 estudios fiables en 25 países).
Cuando se asocian a las actividades básicas las actividades instrumentales (ir de compras, preparar las comidas, usar los transportes públicos, gestionar sus cuentas personales…), el tiempo dedicado al familiar alcanza 6,60 horas/día ( de 1,4 a 4,7 horas/día) según 41 estudios fiables en 30 países.
En cuanto a la supervisión, es decir la gestión de los trastornos de la conducta y la prevención de los acontecimientos peligrosos, el cuidador le dedica 2,6 horas/día (de1,2 a 3,4 horas/día) según 13 estudios fiables en 25 países.
Referencia:
Wimo A y cols The worldwide economic impacto d dementia 201o Alzheimer’s and Dementia 9 82013) 1-11
Su familiar no tiene la misma aptitud que nosotros de traducir su estado de bienestar o de malestar. Le faltan las palabras. Ya no es capaz de formularlos.
Es muy importante para Vd. detectar las señales que traducen el estado de su familiar y tener así el reflejo de sus cuidados y de la capacidad de adaptación de su familiar al entorno.