El II Congreso Español de Domótica (CED2012), organizado por la Asociación Española de Domótica (CEDOM), ha tenido lugar los días 30 y 31 de Mayo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, y ha reunido a diversos actores del mundo de la domótica española: fabricantes, distribuidores, instaladores, integradores, responsables de la Administración, etc.
La adaptación al entorno representa uno de los principales elementos que puede paliar o mitigar el grado de dependencia de las personas mayores. Este concepto engloba todas aquellas modificaciones que se pueden acometer en el ambiente físico que rodea a la persona mayor y que le permiten la realización de las actividades cotidianas (asearse, cocinar, caminar, etc.) de una manera más segura, sencilla e independiente. Aunque en un principio pueda parecer que el esfuerzo y el dinero desembolsado para este fin no compensa, lo cierto es que las ventajas que comporta son numerosas y relevantes. Así, la adaptación al entorno es útil:
Para prevenir situaciones peligrosas.
En el proceso de envejecimiento son frecuentes cambios físicos y cognitivos que aumentan el riesgo de que las personas mayores sufran accidentes, con las consecuencias negativas que acarrean. El declive de las habilidades motrices y de la velocidad de razonamiento, la existencia de pérdidas visuales y auditivas, el aumento de la vulnerabilidad a los efectos del cansancio y del agotamiento y la disminución de la capacidad de reserva física dificultan una respuesta adecuada del organismo ante situaciones que pueden ocasionar daño. Para hacer frente a estas complicaciones, se puede adaptar el entorno físico de tal forma que, en la medida de lo posible, disminuya la probabilidad de que se viva una situación peligrosa (por ejemplo, una caída).
Para facilitar la realización de actividades.
Una organización adecuada de una casa o habitación puede favorecer que la persona mayor se desenvuelva con libertad. Una casa organizada en función de su capacidad física y cognitiva permitirá, en mayor medida, que pueda seguir realizando muchas actividades por sí misma, con lo que se potenciará su autonomía.
Para aumentar la calidad de vida de las personas (comodidad, intimidad, etc.).
Por medio de ciertas modificaciones ambientales se puede lograr un entorno que redunde en la intimidad y la comodidad de las personas. La comodidad del entorno influye de manera positiva en el estado emocional de la persona mayor. Un lugar cómodo y tranquilo, con temperatura agradable, con buena luz, etc., ayuda en gran medida a que la persona se sienta bien.
Para optimizar el aprovechamiento de las capacidades funcionales de la persona. +
Un entorno adaptado puede facilitar, especialmente a las personas que presentan deterioro cognitivo, que se sigan ejercitando unas habilidades que, en otras condiciones, desaparecerían (por ejemplo: asearse, desplazarse, etc.). Tanto es así que, en ocasiones, la adaptación del entorno puede retrasar o evitar la decisión de tener que recurrir a una residencia.
Para evitar comportamientos problemáticos.
Un ambiente adecuado puede, además, frenar la aparición de problemas de comportamiento. Un entorno conocido (o con elementos conocidos) permite que la persona no se sienta desorientada, confusa o preocupada. Si se siente segura, con capacidad de control del entorno, es más difícil que se comporte de manera agitada, deambule, etc.
Porque da ventajas para el cuidador.
Un entorno de esas características también favorece a los cuidadores, puesto que tendrán que prestar menos atención al mayor o no recibirán la misma cantidad de demandas. Por tanto, la relación con el mayor será más agradable y podrá disponer de más tiempo para sí mismo (pasear, visitar a familiares o conocidos, etc.).
Por beneficios psicológicos.
Todas las ventajas que se obtienen con la modificación del entorno contribuyen a que la persona se sienta bien (sin preocupaciones), al mantenimiento de su autoestima, a fijar o aumentar la sensación de control de la persona, etc.
Cuando se ha decidido adaptar el entorno de la persona mayor, conviene preguntarse en primer lugar qué modificaciones pueden ser más útiles. Para ello hay que pensar en cambios de tipo general (válidos para cualquier persona mayor) y transformaciones específicas para cada persona (en función de su capacidad funcional y cognitiva).
La Teleasistencia es un servicio Preventivo de Asistencia Domiciliaria, inmediata y permanente, para la atención de las Personas Mayores, discapacitadas o con elevado nivel de dependencia, que satisface y moviliza los recursos tecnológicos y sociales necesarios para resolver cualquier situación de necesidad o emergencia y que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida de los usuarios facilitando el contacto con su entorno social y familiar y asegurando la intervención inmediata en crisis personales, sociales o médicas para proporcionar seguridad y contribuir decisivamente a evitar ingresos innecesarios en centros residenciales.
La videovigilancia del hogar y de las personas que habitan en él se ha vuelta muy sencilla de implementar gracias al ADSL que tenemos en nuestras casas y a las cámaras IP.
A todos nos distraen los ruidos, las conversaciones de la gente, etc. En el caso de las personas mayores, sobre todo si tienen deterioro cognitivo, los efectos de distracción de estos estímulos son todavía más significativos. Si se eliminan potenciales elementos de distracción (por ejemplo, una televisión encendida cuando se está intentando conversar con la persona), la capacidad para enfocar o atender de la persona con limitaciones cognitivas o con limitaciones sensoriales (visuales o auditivas) puede mejorar de manera significativa.
Evitar lo desconocido.
Resulta de gran utilidad evitar la presencia de estímulos desconocidos o no habituales (por ejemplo: ruidos, la presencia de varias personas desconocidas, etc.) no sólo porque distraen a la persona, sino porque pueden provocar en ella sentimientos de inquietud.
Utilizar señales facilitadoras de comportamientos y capacidades.
El ambiente debe servir como elemento que permita aumentar la probabilidad de que la persona mayor utilice capacidades mentales residuales y aporte señales que permitan completar las cadenas de pensamientos. La memoria tiende a ser mejor cuando se utilizan objetos o pistas que aceleran el recuerdo o el reconocimiento. Por ejemplo: para una persona mayor con deterioro cognitivo, resulta adecuada la colocación de un cartel con un dibujo en la puerta del baño que ilustre un aseo. Es probable que si no se pusiese ese cartel la persona deambularía por la casa, sin saber muy bien a dónde ir. También se puede mejorar la orientación temporal de las personas con deterioro cognitivo con la colocación de relojes y calendarios en lugares visibles. La disposición de una lista al lado del teléfono con números que la persona pueda necesitar en un momento determinado (bomberos, policía, teléfonos del trabajo, de domicilios de familiares, de vecinos, etc.) puede ser asimismo de ayuda.
Objetos, posesiones personales y estímulos tales como sonidos, imágenes y texturas pueden ser mucho más efectivas para ayudar a la memoria que conversaciones «abstractas» sobre sucesos o situaciones pasadas, que únicamente generan confusión en la persona mayor.
Cuando se organiza el entorno se debe prestar atención a aquellas cuestiones que pueden redundar de manera positiva en las capacidades sensoriales de las personas mayores: evitar luces que deslumbren, evitar demasiada o poca luz, utilizar colores que realcen el contraste de elementos que se consideren importantes (por ejemplo: los pomos de las puertas, el inodoro, etc.), mirar a la persona directamente cuando se hable con ella, evitar los ruidos de fondo o que conversen varias personas a la vez, etc.
Procurar evitar cambios bruscos en el ambiente.
El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria contribuyen a que las personas mayores se sientan más seguras y se desenvuelvan con más independencia en su entorno habitual. Por ejemplo, si las rutinas cotidianas como levantarse de la cama, comidas etc. se hacen a la misma hora, se ayudará a la persona a anticiparlas y a que participe en ellas en la medida de sus posibilidades. Cuando se deba cambiar la rutina (cambios de medicación, de domicilio, etc.), se debe informar a la persona y hacer que se sienta segura sin grandes explicaciones.
Estas recomendaciones son especialmente útiles cuando la persona presenta deterioro cognitivo. Respecto a las relaciones sociales o a las actividades en las que pueden verse implicadas más personas (ir de compras, ir al médico, etc.), conviene tener en cuenta que grandes grupos de gente o personas que estén realizando actividades no habituales para la persona mayor (por ejemplo, cantar, bailar, etc.), pueden provocar que se sientan incómodas, confusas, se desorienten, se inquieten, etc. Una persona puede desenvolverse de manera efectiva en grupos reducidos (dos, tres personas).
Esto es importante para que el cuidador lo tenga en cuenta, por ejemplo, cuando organice reuniones familiares, salidas al médico o salidas de compras (tratar de hacerlo en un horario en el que previsiblemente se encuentre menos gente).
En junio pasado se publicó en el portal Casadomo1 un artículo sobre el Internet de las cosas, en el que dice que la Comisión Europea ha realizado una consulta sobre los dispositivos inteligentes conectados para determinar qué marco se necesita para su implantación.
Se pueden realizar diferentes adaptaciones o modificaciones en la vivienda con el objetivo de aumentar la seguridad de la misma (evitar caídas, por ejemplo), incrementar la calidad de vida de las personas mayores que viven en ella, etc. En el punto siguiente, dedicado a la adaptación de la vivienda, se pueden encontrar algunos ejemplos.
La adaptación de la vivienda a una persona mayor dependiente es todo un reto. En este capítulo se exponen las adaptaciones generales útiles para todo tipo de dependencia. En los capítulos de descripción de patologías se expondrán las actuaciones específicas para cada enfermedad y/o discapacidad.
El proyecto de reforma depende de las características de la vivienda y del grado de pérdida de autonomía y del tipo de incapacidad de quien la habita. Antes de embarcarse en grandes obras, conviene pensar lo que uno mismo puede hacer (siempre hay algún habilidoso en la familia) sin necesidad de recurrir a un profesional de la construcción: instalar una barandilla, colocar asideros en el baño o fijar las alfombras al suelo con adhesivos para que no se deslicen son operaciones muy sencillas.
En las tiendas especializadas podremos encontrar infinidad de accesorios que nos serán útiles. Existe también la posibilidad de alquilar material especial, como camas articuladas o andadores. Hay que dejarse guiarse por el sentido común. Éste indica, por ejemplo, que para una persona con dificultades de movimiento siempre serán mejores un sillón o una butaca rígidos que un mullido sofá en el que se hundirá cuando se siente y del que se levantará con gran dificultad.
En el extenso mercado App Store de Apple, conviven ya más de 775.000 aplicaciones. Entre ellas hemos surfeado para encontrar aquellas que puedan ser de utilidad para los enfermos de Alzheimer y sus cuidadores.
En general podemos encontrar aplicaciones de varios tipos: para el enfermo hay aplicaciones para distraerse, para potenciar la memoria y para relacionarse. Para los cuidadores aplicaciones de telecontrol y telemonitorización. Vamos a ver algunas de ellas.
Una «etiqueta para localizar a objetos y personas». Bikn, un nuevo dispositivo de localización.
Los dispositivos de localización de objetos y personas nos permiten aumentar la seguridad y ahorrar tiempo en su búsqueda.
Bikn es un sistema inalámbrico compuesto por un dispositivo (llamados “etiquetas») que se fija a los objetos o personas que queremos tener localizados, y un detector que se coloca en el iPhone (actualmente sólo funciona en este terminal móvil) a modo de carcasa.