II Encuentro Temático de la Fundación Alzheimer España: «Cuidadores, ex-cuidadores: la vida después….»

LA FAMILIA ANTE LA DEMENCIA: ¿QUÉ PASA DESPUÉS DEL FALLECIMIENTO?

1.- Programa

Con la colaboración  de la Prof. María Crespo,  Dto. Psicología Clínica Facultad de Psicología  Ce la Universidad Complutense Madrid

9.30 – 10.00 h: Recogida de la documentación

10.00 – 10.10 h: Bienvenida : Micheline Selmès Antoine (Presidenta FAE)

Sesión 1: Moderador: Jacques Selmès Van Den Bril. Secretario FAE, ex – Presidente Alzheimer Europe

10.10 – 11.00 h: « La vida después…la vivencia  de 3 ex-cuidadoras »

Moderador: Ricardo López Santos Psicólogo

Participantes:

–  Carmina Heras (cónyuge)

–  Helena Olmos (hija)

–  Celines Martin (cónyuge)

11.00 – 11.30:  Coloquio

11.30 – 12.00 h: «¿A quién le importa los ex – cuidadores? Revisión de la literatura nacional e internacional»

– Ana Piccini Larco. (Psicóloga Dpto. Psicología Clínica UCM).

12.00 – 12.15 h:       Coloquio

12.15  – 12:30 h: Pausa

 

Sesión 2: Moderador: Adolfo Toledano Gasca. Patrono FAE, investigador Instituto Cajal del CSIC

12.15 – 12.45 h: «Estado emocional y adaptación psicosocial de los ex cuidadores de enfermos con demencia: resultados de la investigación FAE/Departamento de Psicología UCM»

– María Crespo L. (pto. Psicología Clínica Facultad de Psicología UCM)

12. 45 – 13.45 h:      Debate moderado por Micheline Selmès:

«El interés de las intervenciones psicosociales: ¿Sí o no?¿Cuando? ¿Cómo?»

Participantes:

– María Crespo

– María Rodríguez Poyo (AFA Zamora)

– Psicólogas de las AFAs participantes

13.45 – 14.00 h: Conclusiones de las sesiones 1 y 2 y recomendaciones

(Presidenta y Moderadores)

 

2.- Contenido

LA FAMILIA ANTE LA DEMENCIA: ¿QUÉ PASA DESPUÉS DEL FALLECIMIENTO?

María Crespo L., Ana Teresa Piccini L. y Mónica Bernaldo de Quirós A.- Universidad Complutense de Madrid

 

En los últimos 20 años se ha constatado reiteradamente que los cuidadores de personas con demencia, sufren, por el hecho de serlo, problemas de salud y malestar emocional, claramente superiores a los de la población en general. Presentan elevados niveles de ansiedad y de depresión, y con mucha frecuencia consumen psicofármacos, en ocasiones «auto-medicados», para poder afrontar la difícil situación que les ha tocado vivir. De hecho, mientras se ejerce el cuidado, las tareas y rutinas diarias se organizan en función de las demandas del enfermo, dejando el cuidador con frecuencia de lado sus propias necesidades y labores, lo que suele afectar también de manera negativa a su vida social, laboral, relaciones familiares, y un largo etcétera.

Estas tareas de cuidado ocupan y preocupan, sino todo, al menos sí una buena parte del día del cuidador.

Pero, ¿qué sucede con estos cuidadores tras el fallecimiento del enfermo al que atienden? ¿Cómo se encuentran cuando cesa esa importante fuente de estrés que es el cuidado? ¿A qué problemas se enfrentan entonces? Curiosamente este tipo de cuestiones han venido suscitando poco interés entre los investigadores que se ocupan de los cuidadores, de modo que hoy en día disponemos tan sólo de un puñado de estudios que han analizado la evolución de los cuidadores tras el fallecimiento de su familiar, realizados en todo caso en países anglosajones. De manera general, ponen de manifiesto que los cuidadores pueden presentar distintas reacciones emocionales tras el fallecimiento de su ser querido. Para algunos, de hecho la mayoría, el cese de las demandas constantes y de las tareas de cuidado podría suponer, tras el esperable periodo de duelo, un alivio físico y psicológico (con una consiguiente recuperación del bienestar), sobre todo cuando los periodos de cuidados han estado precedidos por un estrés crónico importante. 

De manera contraria, para otros, si bien terminan las actividades de cuidado, el impacto emocional continúa tras el fallecimiento (incluso después del esperable periodo de duelo), en relación con la interdependencia previa entre el cuidador y el enfermo, el «vacío» ante un tiempo antes tan lleno de ocupaciones,… 

Ante esta situación la Fundación Alzheimer España ha promovido la realización de un estudio que ha tenido como objetivo analizar las reacciones de los cuidadores de familiares con demencia tras el fallecimiento del paciente en nuestro país, dados los

 importante condicionantes socioculturales existentes entorno a la familia en general y de modo particular respecto al cuidado. En este estudio, que ha contado con el apoyo técnico de un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, han participado 50 personas que fueron cuidadoras principales de un familiar con demencia que había fallecido entre 3 meses y 3 años antes de la evaluación. Entre ellas predominaban las mujeres (88%) y los hijos/as (60%), habiendo también un importante porcentaje de esposos/as (32%) del fallecido paciente de demencia. 

Los resultados del estudio pusieron de manifiesto, en primer lugar, que el estado emocional de los excuidadores evaluados podría considerarse satisfactorio, siendo en general mejor que el de los que se pueden denominar «cuidadores en activo», y similar en unos aspectos y algo inferior en otros, cuando se compara con la población en general. Así, un 65% de los cuidadores no presentaban problemas de depresión (frente al 45% hallado en estudios con cuidadores en activo), mientras que un 67% no mostraban de problemas de ansiedad (frente al 58% de los estudios con cuidadores). Es más la respuesta de duelo de estos cuidadores puede considerarse similar, o incluso algo inferior en su intensidad a la de los familiares de personas fallecidas en cualquier tipo de circunstancia. Parece pues, que tras el fallecimiento del familiar enfermo de demencia, los cuidadores van recuperando poco a poco su salud emocional. Sin embargo, hay dos aspectos en el estado de los excuidadores, que estaban más afectados.

 El primero es el consumo de psicofármacos; un 30% de los cuidadores entrevistados señaló que consumen en la actualidad algún tipo de psicofármacos (principalmente ansiolíticos), porcentaje significativamente superior al de la población general, que se sitúa, según la Encuesta Nacional de Salud, entorno al 14%. Cabe reseñar a este respecto que, en un alto porcentaje se trataba de un consumo habitual y que, en dos de cada tres de los casos, este consumo se había iniciado siendo cuidadores o bien después de la muerte del familiar enfermo. El segundo se relaciona con la valoración que los excuidadores tienen de la salud mental: en un 57% de los casos la valoraron negativamente, lo cual sitúa a los excuidadores bastante por debajo de la valoración que la población general tiene sobre este aspecto.

 Los resultados anteriores parecen apuntar, por tanto, a que la muerte del familiar enfermo de demencia, conlleva un alivio y una consiguiente recuperación de la calidad de vida de los excuidadores. Sin embargo, ¿por qué existen cuidadores que se ven más afectados que otros?, ¿Con qué se relaciona la presencia de un mayor malestar en los cuidadores tras el fallecimiento del familiar con demencia? Aunque las respuestas a estas preguntas no son concluyentes, se podría señalar que un mayor alestar se relacionaría con mayores niveles de sobrecarga durante la etapa de cuidado, con una utilización más frecuente de estrategias de afrontamiento centradas en el alivio del malestar emocional (por ejemplo, desahogo, búsqueda de apoyo por parte de otras personas, negación de problemas,…), y con una respuesta de duelo más intensa inmediatamente después de la muerte del familiar.

  

¿Invitan estos datos al optimismo? ¿Podemos concluir que los cuidadores recuperarán su vida y su bienestar emocional cuando el cuidado cese? Aunque los datos del estudio alientan la esperanza, conviene ser muy cautos con sus conclusiones. Primero porque el número de participantes en el estudio puede considerase modesto; para llegar a conclusiones más firmes en un campo tan poco estudiado aún, se requeriría la evaluación de un número mayor de excuidadores. Y segundo, y no menos importante, porque es posible que los cuidadores que participaron en el estudio fueran cuidadores con características muy particulares. En primer lugar porque estaban vinculados a asociaciones (algo que sucede sólo en un 6% de los cuidadores de personas mayores dependientes). Y en segundo lugar, porque mantenían una relación con esas asociaciones, incluso después del fallecimiento del familiar, y sobre todo, porque mostraron su disposición a participar en un estudio de este tipo en el que, desde su planteamiento inicial, eran conscientes de que habían de hablar de su experiencia como cuidadores. 

En cualquier caso es importante recalcar que aunque buena parte de los excuidadores parece no verse afectados a nivel emocional tras la muerte del familiar con demencia, hay otros que si lo están y que pueden requerir de ayuda profesional para superar la pérdida de su ser querido y readaptarse a la vida sin cuidados. Por ello es importante, ya durante la fase de cuidados, trabajar con los cuidadores enseñándoles estrategias que no sólo les faciliten sus tareas, sino que también les permitan vivir la experiencia de cuidado con un mayor sentido de bienestar emocional y físico, y sobre todo, que les ayuden a cuidar y mantener su identidad personal.

 

Asimismo, los datos ponen de manifiesto que ha de prestarse especial atención a paliar los efectos de la respuesta de duelo inmediatamente después de la muerte del familiar con demencia. Es más se pueden llevar a cabo algunas acciones incluso antes de producirse el fallecimiento. En este sentido convendría incentivar a que los cuidadores puedan despedirse, aunque sea de manera simbólica, de sus familiares, por ser éste un elemento que contribuye a una mejor reacción emocional tras el fallecimiento.

Y en todo caso, resulta esencial que los cuidadores sepan que si bien la generosa labor de ser cuidador de un familiar con demencia supone costes en su vida, a lo largo de todo el proceso de cuidado e incluso después, disponen de profesionales, centros o instituciones que les pueden acompañar y ayudar a afrontar cada una de estas etapas.

 

 AGRADECIMIENTOS:

 Los autores quieren expresar que la realización de este estudio ha sido posible gracias a la colaboración de los profesionales de las distintas asociaciones implicadas que posibilitaron el acceso a los cuidadores participantes.

 Gracias en primer lugar a la Fundación Alzheimer España, coordinadora del estudio, y de manera muy especial a Micheline Selmes e Inés Quiroga. Y gracias también a los profesionales y familiares de AFA Campo de Gibraltar (Algeciras – Cádiz), Asociación Alzheimer y Demencias Afines Conde García (Linares-Jaén), FADESIA (Girona), AFA Talavera de la Reina (Toledo), AFA Valdepeñas (Ciudad Real) y AFA Zamora. Sin todos ellos este estudio no hubiera sido posible

 

  

3.- Conclusiones y recomendaciones de la FAE

 A finalizar el Encuentro Temático II sobre la adaptación psicosocial de los ex cuidadores de un familiar con enfermedad de Alzheimer, la Fundación Alzheimer España:

 Recuerda:

 1- Cada cuidador en activo será, un día, un ex cuidador.

 2- El ser humano está dotado de mecanismos de adaptación que funcionan incluso en situaciones peligrosas o difíciles de afrontar.

 3- El cuidador dedica una media de 6 años de su vida a cuidar a su familiar con un horario diario de 6 a 8 horas.

 4- Los ex cuidadores incluidos en el estudio FAE en colaboración con el Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid presentan un estado de ánimo mejor que los cuidadores en activo pero peor que le población en general.

 5- El 30 % de los ex cuidadores incluidos en el Estudio consume psicótropos frente a  un 14 % de la población general.

 6- El 57 % de los ex cuidadores valoran negativamente su salud mental, un % mucho más alto que el de la población en general.

 Recomienda que las intervenciones:

 1- Sean selectivas y dirigidas a ex cuidadores con factores de riesgo de difícil adaptación a la vida normal

 En ningún caso, las intervenciones deben ser sistemáticas. No solamente pueden ser ineficaces sino tener también aspectos negativos.

 Un mayor malestar después del fallecimiento de su familiar se relaciona con: a) un mayor nivel de sobrecarga durante la etapa de cuidado, b) una utilización frecuente de estrategias de afrontamiento centradas en el alivio del malestar, c) una respuesta de duelo más intensa después del fallecimiento

 2- Sean preventivas

 Las intervenciones que tienen más excito son las que, durante el cuidado, permiten al cuidador en activo afrontar  las situaciones estresantes  y superar sus problemas.

 3- Tengan lugar en momentos adecuados

 Tres momentos son idóneos cuando el ex cuidador no tuvo la ayuda anterior: a) la preparación del cuidador y de la familia  a la despedida de su ser querido, b) inmediatamente  después de un duelo complicado c) después de 3 meses del fallecimiento  bajo la forma de grupos de ocio y de desarrollo de red social sin ninguna referencia a la enfermedad de Alzheimer.

 4- Dejan «tiempo al tiempo»

 El tiempo juega a favor de los ex cuidadores. La intervenciones no deben interrumpir el proceso normal de readaptación…que necesita su tiempo.

 

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Tú salud practica

A continuación os ofrecemos un breve resumen de los principales consejos de salud prácticos para mantener al cuidador sano:

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Pensamiento positivo

Cambiar las ideas negativas en otras positivas. Para poder utilizar esta manera de reducir el estrés y las ideas irracionales, se recomienda que haga lo siguiente:

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¿Cómo elegir la fórmula que mejor te conviene?

Vd., como cuidador, debe preguntarse: ¿Qué quiero conseguir utilizando alguna de estas formulas?

Fórmula 1

Por ejemplo, si está Vd. muy tenso/a, no come y/o no duerma demasiado bien y tiene ideas negativas (“no creo que le esté ayudando bien»), utilice la fórmula 1 “La relajación» todos los días, siguiendo las pautas que aparecen en el capitulo anterior.

Fórmula 2

Si lo que desea es quitarse de la cabeza ideas negativas y repetitivas, utilice la fórmula 2  “Cambiar las ideas negativas en positivas».

Fórmula 3

Si se siente algún día tan incapaz de tomar decisiones o no puede ver soluciones nuevas para los problemas que se le presenten, utilice la fórmula 3 “Solución a los problemas».

Fórmula 4

Si un día se siente particularmente cansado/a, tenso/a y/o muy triste y le cuesta más tener que enfrentarse a las exigencias de la vida diaria, utilice la formula 4 “Visualización». Le permitirá, como si estuviera en el cine, hacer un recorrido mental de lo que va hacer ese día, para así, más tarde poder hacerlo.

 

Fórmula 5

Si nunca ha cuidado a un familiar enfermo de Alzheimer, si no tiene experiencia, utilice la fórmula 5 “El ensayo preliminar» para ensayar los pasos a seguir con su familiar antes de estar realmente con él.

Fórmula 6

Si tiene Vd. que pasar por situaciones que le van a provocar estrés y quiere evitar las consecuencias (físicas y psicológicas), utilice la fórmula 6 “Afrontar las situaciones de estrés sin sufrir las consecuencias».

 

Afrontar situaciones de estrés sin sufrir las consecuencias

Pero, ya que el estrés, la angustia, la ansiedad, son los factores más debilitadores del rendimiento en el cuidador, Vd. ha de aprender a rentabilizar su trabajo con el familiar y “sacarle más partido» a su vida diaria junto a él, utilizando en positivo el propio estrés a través de un modelo llamado “Autocontrol del estrés».

 

Permite enfrentarse a situaciones que provocan estrés sin sentirse dañado física o psicológicamente por ellas.

Siga las siguientes pautas:

 

Etapa 1

Relájese.Cierre los ojos, relaje los músculos y respire profundamente varias veces seguidas. Imagine que su cuerpo está flotando en el agua. Se siente muy tranquilo. No hay nada que le molesta.En su cabeza sólo caben tres palabras: PAZ, TRANQUILIDAD Y SOSIEGO. (Repítalas interiormente varias veces). Ahora mueva suavemente los pies y manos. Abra los ojos despacio.

 

Etapa 2

Ahora, escriba en un papel situaciones que le producen estrés, empezando por las menos estresantes a las más estresantes.Por ejemplo:

  • Jugar con su familiar
  • Darle  de comer
  • Hablar con otros familiares
  • Seguir yendo a la oficina
  • Enterarme de la muerte de un enfermo de Alzheimer

 

Etapa 3

Cierre los ojos, respire profundamente y piense en todas las cosas negativas que ha escrito en el papel. Céntrese en los pensamientos negativos.Piense en la enfermedad,Piense en la muerte.

 

Etapa 4

Relájese; respire profundamente. Imagine momentos muy agradables en su vida que hayan ocurrido recientemente. Dígase a sí mismo que se siente muy contento de ver vivo y tranquilo a su familiar. Respire más profundamente e imagine que va andando por el campo, el sol brilla y hay flores de muchos colores. Huele muy bien.

Poco a poco, sentirá como disminuye su ansiedad y se dirá: “He soportado en mi vida acontecimientos negativos y he sabido salir adelante». “Sólo pienso en lo que es bueno para mi enfermo y para mi familia». “Soy capaz de resolver cualquier problema que se presente por muy difícil que sea». Finalmente, este proceso mental debe aplicarlo a la vida real.

 

Horas dedicadas al cuidado

Más de 6 horas al día: el tiempo que el cuidador dedica al cuidado informal de su familiar

Es lo que revela el estudio mundial del impacto económico de la enfermedad de Alzheimer publicado en el número de enero 2013 por A. Wimo y colaboradores.
Los autores hacen una revisión exhaustiva de la literatura internacional e identifican las categorías siguientes según el tipo de cuidados informales proporcionado al familiar.

A las actividades básicas de la vida diaria, el cuidador dedica una media de 2 horas/día (de 1,1 a 3 horas/al día) para asear, bañar, vestir y mantener una higiene corporal correcta (resultados obtenidos de 10 estudios fiables en 25 países).

Cuando se asocian a las actividades básicas las actividades instrumentales (ir de compras, preparar las comidas, usar los transportes públicos, gestionar sus cuentas personales…), el tiempo dedicado al familiar alcanza 6,60 horas/día ( de 1,4 a 4,7 horas/día) según 41 estudios fiables en 30 países.

En cuanto a la supervisión, es decir la gestión de los trastornos de la conducta y la prevención de los acontecimientos peligrosos, el cuidador le dedica 2,6 horas/día (de1,2 a 3,4 horas/día) según 13 estudios fiables en 25 países.

Referencia:

Wimo A y cols
The worldwide economic impacto d dementia 201o
Alzheimer’s and Dementia 9 82013) 1-11

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Señales de bienestar y signos de malestar

Su familiar no tiene la misma aptitud que nosotros de traducir su estado de bienestar o de malestar. Le faltan las palabras. Ya no es capaz de formularlos.

Es muy importante para Vd. detectar las señales que traducen el estado de su familiar y tener así el reflejo de sus cuidados y de la capacidad de adaptación de su familiar al entorno.

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Conocer a la persona que cuidamos

Durante muchos años se consideró a la enfermedad de Alzheimer únicamente desde el punto de vista de los cuidados físicos. Era (y sigue siendo, a menudo) un enfermo que necesita ayuda para las actividades básicas diarias (comer, lavarse, ir al aseo…), prevención de las llagas, tratamiento de su estreñimiento, sedantes para calmar la agitación o hipnóticos para facilitar el sueño.

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Relación familia y profesionales

Cuidar a un residente con demencia no es lo mismo que cuidar a un residente sin alteraciones cognitivas. Existen principios básicos que respetar y una forma de trato especifica   Los principios   Es importante recordar algunos principios fundamentales en el acercamiento y los cuidados a residentes con demencia.

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Cómo detectar abusos y malos tratos

Existe un consenso internacional sobre los derechos de la persona con edad incluso la persona afectada por la enfermedad de Alzheimer u otra demencia

Este consenso atestigua el cambio de opinión y de actitud hacia las personas afectadas. Durante muchos años, prevalecía la idea de que los cuidados debían estar enfocados únicamente a cuidados físicos. Nadie hablaba del “bienestar» de una persona demente en términos de personalidad, de individualidad, de dignidad y, por supuesto, en términos de derechos.

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Repercusiones sobre la familia

La familia es un sistema abierto compuesto de elementos humanos que forman un “núcleo» o una “Unidad». Responde a sus propias reglas, posee una historia propia, irrepetible y en evolución constante.

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